El solar en el cual se levanta la actual ciudad de Cádiz ha sido ocupado por el hombre desde época prehistórica. Pero sería ya en el primer cuarto del primer milenio antes de Cristo - en distintas fechas concretas no bien precisadas aún - cuando debieron producirse tanto las iniciales arribadas de tanteo de los fenicios de Tiro como la ulterior fundación de la colonia semita estable.
Este núcleo fenicio original estaría constituido por un pequeño asentamiento amurallado denominado Gadir, cuyos restos arqueológicos conocidos más antiguos se remontan al siglo VIII a.C. Aunque la mayoría de los investigadores – partiendo de las fuentes clásicas - la ubican en diferentes puntos del subsuelo gaditano, no se han localizado vestigios arqueológicos que indiquen una trama urbana característica de dicha época. Solamente en tres puntos concretos se han hallado, hasta el momento, restos arquitectónicos del siglo VIII a.C.: calle Concepción Arenal (Barrio de Santa María), solar del antiguo Teatro Cómico y en éste yacimiento de la Casa del Obispo (lám. 7). Pero su alto grado de alteración por construcciones posteriores o la gran profundidad en que se encuentran - casi 7 metros en el caso del entorno de la Teatro Comico - no han permitido documentar en extensión y ratificar, de forma definitiva, la situación exacta del más primitivo núcleo urbano fenicio.
Desde las primeras arribadas de los fenicios en las costas del sur peninsular, se tuvo que producir un contacto entre la población foránea – venida de Tiro - y la sociedad indígena del Bronce Final Tartésico . Las primeras relaciones serían el punto de partida para un complejo proceso que terminaría con la cohabitación en un mismo territorio, fruto de intereses unas veces comunes y otras no tanto. Esta interacción ha quedado reflejada en la arqueología de diferentes formas. Un claro ejemplo lo podemos ver en el yacimiento arqueológico de la Casa del Obispo (láms. 7, 8 y 9) (ST). |